La Noche de Navidad en la que la tierra tembló.

Madre Petra no vivió una pandemia, pero si vivió una catástrofe natural que desoló Andalucia en 1884.

_ “Recordad el deber de hacer cuanto puedan por los damnificados


La Noche de Navidad de 1884 el suelo tembló en toda Andalucía. El temblor tuvo una magnitud de entre 6,2 y 6,5 en la escala Richter y causó 1200 muertos y unos 2500 heridos según las fuentes de la época.

Aunque se pudo sentir en muchos lugares las provincias de Málaga y Granada fueron las más afectadas.

Se calcula que unas 4.400 familias perdieron sus casas y que otras 13.000 se vieron afectadas.

Madre Petra marcha de inmediato a Málaga y ofrece su ayuda al Obispo. En el camino escribe a las Madres unas letras preocupadas, cariñosas y de aliento:

_ “Recordad el deber de hacer cuanto puedan por los damnificados


Madre Petra ofreció el nuevo noviciado para acoger a niñas huérfanas.

El noviciado había sido afectado por el terremoto, pero no en su estructura y no estaba preparado como albergue, lo que hizo que acoger a las niñas huérfanas fuera todo un reto. De hecho, el obispo no aceptó y Madre Petra tuvo que insistir en la capacidad de las Madres para acoger a las niñas desamparadas:

_ “Confiamos en la Providencia. Mándenoslas todas

El obispo de Málaga obtuvo esta respuesta de Madre Petra y a él le bastó para comprobar la fuerza de la fe de nuestra fundadora en la Divina Providencia.

Al hecho de acoger a las niñas, la Congregación tuvo que hacer frente a una nueva dificultad, el Párroco no confiaba en las explicaciones de Beata Petra al respecto de la solidez del edificio y retiró el Santísimo de la Iglesia, lo que provocó que las Madres se sintieran huérfanas también.

Vivieron la Caridad en pobreza y sacrificio.

Las instalaciones eran pequeñas e inapropiadas y muchas las niñas acogidas. El edificio era un antiguo convento de los Capuchinos.

En el momento de publicarse que el noviciado se haría cargo de las niñas, las donaciones empezaron a llegar de manera cuantiosa pero no le fueron entregadas a las Madres y se creó una junta administrativa. La junta no tomaba decisiones y estaba en constante enfrentamiento por lo que las Madres no recibían casi nada de esas donaciones. Todos conocían la gran caridad que recibía el nuevo orfanato, sin saber que esto no evitaba las dificultades económicas a las Madres para sacar a delante a todas las niñas.

Al final la junta consiguió ponerse de acuerdo y establecieron que el Asilo para niñas huérfanas tenía que trasladarse a un lugar más apropiado y dejar el antiguo convento Capuchino.

A partir de los actos de Madre Petra en el pasado podemos comportarnos en el presente:

Hacer todo lo que se pueda por los damnificados con la confianza en la Divina Providencia.