Vida de Madre Petra de San José: Consagración

La Consagración religiosa

En mayo de 1878 la joven Rafaela y Josefita se trasladan a Málaga, a Rafaela su médico le había prescrito que tomara baños de mar. Una vez allí entraron en contacto con las Hermanitas de los Pobres y otras religiosas por lo que aumentaron sus deseos de consagrarse a Dios. Pidieron consejo al Padre Mariano, franciscano, director de Ana Josefa y este le expuso que no se unieran a las Hermanitas de los Pobres , sino que consultaran con el Obispo de la Diócesis. El Obispo se encontraba ausente y fueron atendidas por su secretario que las encomendó a reunirse con el Señor Provisor, Juan Nepomuceno Zegrí que en aquellos momentos fundaba una Congregación. Ana Josefa tras consultar con su director se entrevistó con el Dr.Zegrí. Decidió obedecer y hacerse religiosa en la congragación que le habían recomendado. Josefita no dejó el valle y siguió en la Casa de los Pobres acompañada de Isabel Bravo, esta era muy joven para ingresar como religiosa. Francisquita Bravo quiso acompañar a la futura Beata pero sus hermanos le prohibieron que ingresara en la congregación y la obligaron a volver al valle en contra de su voluntad, algo habitual en aquella época.

Novicia mercenaria

El 1 de noviembre de 1878 Ana Josefa tomó los Hábitos de las Mercedarias pero no acepto la Profesión por lo que el Provisor le mandó regresar a Álora para seguir atendiendo a los ancianos junto con Rafaela, esta última ingresó en el Convento de San Carlos, el convento de las Mercedarias, ocultándose de su familia que la reclamaba de vuelta. Ana Josefa recibió los derechos de la Casa de Álora de parte de Josefita que renunció a ellos como co-fundadora y a su vez Ana Josefa cedió estos derechos y los propios al Señor Provisor. Su experiencia como gestora hizo que el Dr. Zegrí la mantuviera como superiora de la casa de Álora aun siendo novicia. El 24 de diciembre de 1878 sus antiguas compañeras Francisquita, Isabel y Rafaela se reunieron con ella en la casa de Álora, tras presionar a sus respectivas familias. A pesar que Ana les explico a sus amigas que la congregación no le parecía bien organizada estas decidieron tomar hábitos el día de Reyes de 1879.

Hospital de Vélez

Ana con dos de sus compañeras y cuatro religiosas más fue destinada al hospital de Vélez. Hasta el 31 de enero de 1879 fue regido por una Junta de Beneficencia y en esa fecha el ayuntamiento de la localidad decidió traspasar su gestión al Dr. Zegrí. La situación del hospital era terrible: los pobres y enfermos dormían en el suelo en jergones de paja, la limpieza y los cuidados eran escasos. Las religiosas y novicias cedieron sus camas a los enfermos y se dedicaron a la limpieza y atención de los enfermos .

Ana estaba al frente del hospital y gestionaba los donativos que recibia. La congregación le impuso una obediencia, respecto a la cuestión económica, que le privaba de libertad de actuación. Contrariada por este hecho pidió consejo a su director el Padre Mariano. Este observando la situación aconsejó a Ana que dejara la congragación y se lamentó de habérsela recomendado. Ana pidió a su director permiso para consultar con otros sacerdotes a lo que el Padre Mariano no se opuso. Los dos sacerdotes a los que consultó le contestaron de la misma manera. Se entrevistó con el Dr. Zegrí en varias ocasiones exponiendo sus dudas y finalmente el 23 de septiembre de 1879 se despojó del hábito. El Dr. Zegrí traslado a sus religiosas mercedarias al hospital de Álora puesto que ahora le pertenecía. Una religiosa mercedaria se quedó con Ana.

Ana y sus compañeras siguieron trabajando en el hospital vestidas con traje seglar negro y cotilla de enfermeras. El Obispo Gómez-Salazar recibió noticias del caso y quiso entrevistarse con Ana. Les aconsejó que no ingresaran en ninguna otra orden y les indicó que siguieran trabajando con los enfermos porque las ponía a prueba durante dos años. Durante los siguientes dos años Ana y sus compañeras ampliaron el número de atendidos y recogieron a ancianos pobres, a de más, de los enfermos que ya cuidaban. La mortalidad del hospital bajó. Estableció un horario de rezos, trabajo y silencio para ella y sus compañeras.

Nace la Congragación Madres Desamparados

Antes que finalizaran los dos años de prueba el Obispo las recibió, a Ana y a una de sus compañeras. Este las instó a que fundasen su propia congragación. Les sugirió que lo hicieran bajo la advocación de Nuestra Señora de los Desamparados. El Sr. Obispo les dio la Profesión juntamente con el Hábito el 2 de febrero de 1881 tras diez días de Ejercicios Espirituales con el joven sacerdote Francisco Coca. Desde ese día Francisquita Bravo Muñoz será Madre Magdalena de San José. Isabel Bravo Muñoz, Madre Natividad de San José. Rafaela Conejo Jiménez, Madre Trinidad de San José. La religiosa mercenaria, Madre Visitación de San José. Ana Josefa Pérez Florido, será Madre Petra de San José. Madre Petra contaba con 35 años.

Todas serían iguales. Todas Madres. Esa sería su misión: ser “madres” para los desamparados.

Al año siguiente de la profesión, desearon prepararse para renovar los votos haciendo ejercicios espirituales. Madre Petra quería se los diese un Padre de la Compañía de Jesús. El Padre superior de Málaga les mandó al Padre Pascual Barrado. Este las ayudó en lo que pidieron y aconsejo a Madre Petra, entre otras cosas, que fundara una Casa-Noviciado ya que el hospital no era sitio para el silencio, el recogimiento y oración y porqué necesitaba novicias.

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